Un Canto al Umbral…

Desde el crisol donde la noche se desvela,

y la luz no es aún promesa, sino herida,

donde el eco de la pena no se olvida,

surge una voz que el silencio cincela.

Sombraalba me nombro, estirpe nueva

de aquel que labra el verbo con paciencia;

no soy el sol que ciega la conciencia,

ni sombra que en la nada se disuelve.

Soy la fisura en el muro de lo ciego,

el temblor de la fe que se resiste.

Mi verso no es consuelo que persiste

en la ilusión, sino el honesto ruego.

Que mi palabra sea el rastro que se advierte

cuando el abismo llama, y la esperanza

es el delgado hilo que se lanza

entre la vida amarga y dulce muerte.

No vengo a edulcorar lo que lastima,

sino a nombrar la grieta, el pulso frío,

para que, en cada estrofa, en cada río de tinta,

un nuevo amanecer se imprima.

SOMBRAALBA

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